Durante los primeros días de septiembre tuve la suerte de participar en el curso «Aprender matemáticas con regletas Cuisenaire». Aunque conocía este material desde hace años, la experiencia me permitió redescubrirlo desde otra perspectiva y comprender todo su potencial para desarrollar el pensamiento matemático.
A veces pensamos en las matemáticas como una sucesión de números, operaciones y algoritmos. Sin embargo, durante la formación comprobamos que las matemáticas nacen mucho antes: cuando observamos, comparamos, buscamos relaciones, formulamos hipótesis y tratamos de explicar lo que sucede.
Y para eso, las regletas son una herramienta extraordinaria.
Volver a tocar las matemáticas
Una de las ideas que más me gustó del curso fue la importancia de partir siempre de la experiencia.
Antes de nombrar conceptos, antes de escribir operaciones o aplicar procedimientos, el alumnado necesita construir significados. Las regletas permiten justamente eso: tocar las matemáticas.
Con ellas se puede experimentar, investigar, equivocarse, comprobar resultados y descubrir relaciones de forma natural. El aprendizaje deja de ser la repetición de pasos para convertirse en una búsqueda constante de respuestas.
Mientras realizábamos las actividades, no dejaba de pensar en nuestro alumnado. Muchas veces les pedimos que comprendan conceptos abstractos sin haber tenido suficientes oportunidades para explorarlos previamente de forma concreta.
Mucho más que contar
Si alguien no las ha utilizado nunca, podría pensar que las regletas sirven únicamente para aprender los números o las primeras operaciones. Nada más lejos de la realidad.
A lo largo de la formación trabajamos situaciones relacionadas con:
- Sentido numérico.
- Composición y descomposición de números.
- Cálculo mental.
- Fracciones.
- Proporcionalidad.
- Divisibilidad.
- Álgebra.
Todo ello a través de propuestas manipulativas que permiten visualizar conceptos que en ocasiones resultan complejos cuando se presentan únicamente de forma simbólica.
Algunas actividades que me llevo al aula
Uno de los aspectos más enriquecedores del curso fue la cantidad de ideas prácticas que surgieron durante las sesiones. Estas son algunas de las propuestas que considero especialmente interesantes:
¿Qué regleta falta?
Se construye una figura o una longitud determinada utilizando varias regletas y se retira una de ellas.
El alumnado debe averiguar cuál falta razonando a partir de las equivalencias.
Trabaja:
- Cálculo mental.
- Relaciones numéricas.
- Composición y descomposición.
Construir el mismo número de distintas formas
Por ejemplo, representar el número 10 utilizando diferentes combinaciones de regletas.
Al cabo de unos minutos aparecen preguntas muy interesantes:
- ¿Cuántas posibilidades existen?
- ¿Hay alguna forma más eficiente?
- ¿Qué patrones observamos?
Trabaja:
- Sentido numérico.
- Estrategias de cálculo.
- Pensamiento algebraico temprano.
Trenes de regletas
Construir "trenes" con diferentes regletas que tengan exactamente la misma longitud.
Es una actividad sencilla pero muy potente para descubrir equivalencias y desarrollar el razonamiento.
Trabaja:
- Equivalencias.
- Suma.
- Multiplicación.
- Divisibilidad.
Descubrir fracciones
Tomando una regleta como unidad, las demás adquieren nuevos significados.
La misma regleta puede representar:
- La mitad.
- Un tercio.
- Dos quintos.
- Tres cuartos.
Dependiendo de cuál sea la unidad elegida.
Esta actividad ayuda enormemente a comprender las fracciones como relación y no simplemente como una notación.
Investigar patrones
A partir de una construcción, se invita al alumnado a observar regularidades y formular conjeturas.
No se trata de dar respuestas rápidas, sino de aprender a pensar matemáticamente.
Y aquí es donde las conversaciones matemáticas en el aula cobran un valor enorme.
Una reflexión final
Después de esta formación he vuelto a confirmar algo que todos sabemos, pero que a veces olvidamos entre libros, fichas y ejercicios: las matemáticas se entienden mejor cuando se pueden tocar, observar y experimentar.
Las regletas Cuisenaire ofrecen precisamente esa oportunidad. Permiten que el alumnado construya significados, descubra relaciones y llegue a los conceptos desde la comprensión y no solo desde la repetición.
Sin duda, una experiencia muy enriquecedora y un recurso con mucho potencial para seguir explorando en nuestras aulas.




